Mucha presión, poco reconocimiento
Mi experiencia en Konecta como empleada fue muy decepcionante. El nivel de presión es constante y asfixiante, con exigencias que cambian todo el tiempo y una sensación permanente de que nunca es suficiente, por mucho que te esfuerces. Se prioriza la productividad por encima de todo, incluso del bienestar básico de los trabajadores. Hay un exceso de control y juicios sobre el rendimiento, lo que genera un ambiente de tensión continua. A pesar de todo esto, los sueldos son los mínimos posibles y el reconocimiento prácticamente inexistente. La rotación de personal es altísima, lo cual dice mucho sobre el clima interno. No lo recomendaría a nadie que valore un entorno laboral saludable y justo.
By Sara



